Ba Duan Jin: Historia y características

Facebooktwittermail

El Baduanjin (Ocho (Ba) Tejidos (Duan) de Seda (Jin), Ocho Piezas del Brocado u Ocho Técnicas Elegantes) es un método con mucha historia que reúne lo mejor del Qigong Taoísta así como del Budista. Resulta además una puerta de entrada al trabajo bioenergético chino y una herramienta terapéutica en si misma de gran valor.

Existen dos versiones o métodos de esta serie de ejercicios, una sentada o “civil” y otra de pie o “marcial”.

La leyenda atribuye el origen de esta forma al general Yue Fei (1103-1142) de la dinastía Song, quien compuso los ejercicios a partir del Yi Jin Jing (Clásico de la transformación de los tendones) de Bodhidharma para mejorar la salud de sus soldados. El general Yue Fei está considerado uno de los héroes más sabios y valientes de la historia de China y fue conocido no sólo por sus éxitos militares, sino también por sus altos estándares éticos, es un símbolo perdurable de lealtad en la historia china.

Lo que si podemos afirmar con seguridad es que existen menciones a este estilo desde el siglo VI en los escritos de un médico y taoísta llamado Tao Hongjing, que describió una serie de ejercicios que podrían ser el origen de la serie actual. El término de Baduanjin aparece por primera vez durante la dinastía Song (960 -1279) en un libro de Hong Mai (1123-1202) llamado “Relatos Oídos en Yijian – Selecciones de cuentos sobrenaturales Chinos”. Desde entonces hay numerosas citas de estos ejercicios en diferentes textos, desarrollándose y difundiéndose a lo largo de la dinastía Ming (1368 – 1644) y su sucesora, la dinastía Qing (1644- 1911). Es precisamente a finales de esta última cuando se denomina oficialmente el Baduanjin dejando descritos los ejercicios de la serie de pie en el manual “Nuevo libro ilustrado sobre la protección de la salud – Ba Duan Jin”.

Al final muchas escuelas han formado parte del desarrollo del Baduanjin que encontramos en la actualidad, aunque podríamos resumirlas en dos: Sur y Norte. La primera es más moderada, trabajando principalmente el estilo parado, mientras que la segunda es más firme con posiciones más exigentes de pasos de caballo (mabu), sin embargo, está claro que ambas comparten un mismo origen y se han influenciado mutuamente durante todo su desarrollo.

Sus sencillos movimientos y sus impresionantes efectos en la salud los convierten en uno de los tesoros de la salud y acondicionamiento físico en la cultura China. El propósito de esta serie de movimientos es incrementar la energía interna mediante el ejercicio y el cultivo espiritual de manera que se mejora la salud y el estado físico.

La difusión de estos ejercicios fue tal a través del tiempo que actualmente podemos encontrar numerosas variantes. Las diferentes escuelas los han ido adecuando a sus estilos y prácticas de entrenamiento personales. Independientemente de la versión practicada, lo importante es entender y aplicar los principios que lo sustentan.

CARACTERÍSTICAS

Moderado, suave, fluido y consistente

Los movimientos no deben ejecutarse de una manera exagerada. Deben ser relajados y ejecutados con gracia, siempre desde una postura con estructura y equilibrada.

El ritmo es suave y continuo, distinguiendo claramente entre lo lleno y lo vacío, lo sustancial e insustancial, como si todo el cuerpo estuviera pulsando.

El movimiento se inicia desde el tronco, sintiendo la conexión a través de las piernas desde el suelo y pasando sin ninguna restricción a través del cuerpo de manera continua, infundiendo calma al cuerpo y a la mente, permitiendo que fluya la energía interna y mejore la salud y forma física.

El cuerpo siempre debe estar bien alineado, centrándose en la idea de verticalidad, eje y centro.

Combinar relajación y fuerza, dinamismo e inercia

La fuerza sólo es necesaria durante un instante al cambiar de movimiento, estando relajado y siguiendo las tendencias cinéticas durante el resto del tiempo. La adecuada combinación de fuerza y relajación, dinamismo e inercia y sensación de las tendencias de movimiento, mantienen el equilibrio entre el yin y el yang y la circulación energética en el cuerpo.

Esta manera de moverse permite al practicante, guiado por la mente, ejecutar los movimientos de manera flexible, viva, consistente y natural.

Tener una conciencia clara de estas cadenas cinéticas permite seguir las inercias con la mente calmada limitando la fuerza entre dos movimientos y permitiendo que esta se aplique de manera lenta y en el momento adecuado. De esta forma una pausa externa no interrumpe la circulación interna con los músculos aún estirados.

Combinar mente y cuerpo para cultivar la energía vital

El uso de la mente en el Qigong hace referencia al estado mental de consciencia del momento presente, así como al uso de la intención para guiar a los movimientos.

De esta manera se combina de forma natural firmeza y delicadeza, sustancial e insustancial, incrementando la circulación energética mediante el cultivo espiritual, mejorando la salud y manteniendo una buena forma física.

 

Facebooktwittermail
youtube