Wude. Ética Marcial

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Si alguien te hace la pregunta “¿Que es lo que has aprendido de las artes marciales? o ¿Que es lo que te han enseñado las artes marciales? ¿Qué contestarías? Tu respuesta refleja la profundidad de tu comprensión en la práctica. Las respuestas suelen variar entre nombrar simples beneficios físicos como “me encuentro más flexible” o reflejar mejoras en el estado psicológico como “me ayuda a tener más confianza”. Este tipo de respuestas, perfectamente válidas, mantienen al arte marcial en el mismo nivel que cualquier otra actividad física como pilates o salir a correr al parque.

Para un practicante serio y dedicado la respuesta a esa pregunta debería ser Wude (武德)

Las escuelas tradicionales de artes marciales no se limitaban a un sistema de combate o entrenamiento mental, sino que se enmarcaban en un sistema de ética. Wude está compuesto por los caracteres “Wu” (武), que significa marcial; y “De” (德), que se puede traducir como moral o ética. Wude, por tanto, se puede traducir como “moralidad marcial”, “ética marcial” o “virtud marcial”.

Todos los practicantes de Wushu tradicional otorgan una gran importancia a los estándares éticos que aporta el Wude convirtiéndolos en un credo. El Wude, en términos generales incluye honrar al profesor y respetar sus enseñanzas, ser un buen discípulo y un buen hermano con sus compañeros, defender la justicia, ayudar a los que estén en peligro y a los desfavorecidos, deshacerse de los matones y llevar la paz a la gente buena, aprender modestia, obtener placer de ayudar a las personas y evitar todo lo que conduce a un modo de vida arrogante y disoluto.

Wude incluye dos aspectos: “Moralidad de Acción” y “Moralidad de Mente”. La moralidad de acción hace referencia a la ética y moral que se aplica directamente a los entornos de la vida real, como las interacciones con otras personas y las relaciones sociales. La moralidad de mente se define por las cualidades que se desarrollan dentro de uno mismo. Tiene que ver con cultivar la armonía entre la mente emocional y la sabiduría. Podríamos decir que la moralidad de acción es lo aplicable en el exterior, en “el mundo real”, mientras que la moralidad de mente tiene que ver con el cultivo y desarrollo personal.

 

Moralidad de Acción

Humildad (谦虚 – Qiānxū)

“Donde hay soberbia, allí habrá ignorancia; más donde hay humildad, habrá sabiduría”. Salomón

Ser humilde es uno de los rasgos de carácter más distintivos con los que se juzga a una persona. Desafortunadamente es algo complicado de encontrar cuando priman los aspectos competitivos y deportivos del wushu. Hay que ser modesto y consciente de que la perfección no se alcanza nunca, siempre habrá alguien mejor que tú y el objetivo es seguir siempre tratando de mejorar a través del trabajo duro y constante, nunca estar satisfecho. Nunca menosprecies a practicantes de otras escuelas o estilos, a personas con menos nivel o con menos cualidades. Todo el mundo puede enseñarte siempre algo. Confucio dijo “si me cruzo con tres personas, debe haber uno que pueda ser mi maestro”. No basta con aparentar ser humilde, para serlo de verdad hay que interiorizar realmente estos sentimientos y alejar el orgullo.

 

Respeto (尊敬- Zūnjìng)

“Si no se respeta lo sagrado, no se tiene nada en que fijar la conducta.” Confucio.

Mientras que la humildad es algo que se encuentra en uno mismo, el respeto es algo que se externaliza hacia los demás. Esto se aplica a todas las relaciones que se tienen en la vida, desde la familia y amigos hasta compañeros, profesores, jefes o subordinados y se debe aplicar en cualquier entorno. Al igual que la humildad el respeto debe ser un sentimiento interno real y demostrado externamente en las acciones. El respeto debe comenzar por uno mismo. Si no te respetas, ¿Cómo puedes respetar a los demás, o más importante, cómo esperas que te respeten a ti?

En el contexto del aprendizaje en un entorno formal con un instructor de artes marciales es importante mostrar una actitud de respeto hacia el profesor. Adoptar una postura erguida, mostrar atención en todo momento, establecer contacto visual, mantener silencio y escuchar con atención las explicaciones, practicar con diligencia y constancia… De la misma manera se debe mostrar respeto a los compañeros de práctica, tanto a los más antiguos como a los más nuevos.

Esta actitud es si cabe más importante cuando te relacionas con otra escuela, ya que eres la imagen de tu profesor, su embajador y él y su grupo serán juzgados por tu comportamiento.

 

Rectitud (正義 – Zhèngyì)

“Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás.” Demócrito de Abdera

Hace referencia al sentido de “correcto” e “incorrecto” o “hacer lo adecuado”. Es una forma de vida. Nosotros como personas, no sólo como artistas marciales, no debemos evitar hacer lo correcto, lo que incluye respeto hacia los demás. Si en algún momento tenemos la sensación de que “debiéramos hacer algo” en una situación donde tenemos capacidad para hacerlo no debemos evitar hacer lo que consideramos correcto. De la misma manera, es importante saber que no debemos entrar simplemente en acción basados en nuestras emociones, no debemos actuar o hacer cualquier cosa sólo porque queramos. Si hay una situación en la que hay un conflicto obvio o problemas debemos tratar de evitarla en la medida de lo posible con inteligencia. Debemos tomarnos tiempo para pensar nuestras acciones y contemplar si son razonables y adecuadas a la larga con las mínimas consecuencias negativas  o a ser posible sin ellas. Si puedes demostrar ese tipo de personalidad, serás capaz de evitar malas influencias y te ganarás el respeto de los demás.

 

Confianza (信用 – Xìnyòng)

“Todos los imperios no son más que el poder en la confianza”. John Dryden

Establecer confianza es la clave para encontrar seguridad en el mundo real. Implica ser fidedigno y también tener autoconfianza. Debes desarrollar una personalidad en la que otras personas puedan confiar. Si realizas una promesa a alguien o prometes realizar algo, tómatelo en serio. Esto te convertirá en una persona seria a los ojos de los demás. En el otro sentido, se cuidadoso con quien confías. La confianza requiere mucho esfuerzo para construirla y es muy fácil perderla por lo que debe ser tomada muy en serio.

La confianza es la base del respeto y la lealtad en cierto tipo de relaciones. Toma la confianza como algo que funciona en ambos sentidos y no te la tomes a la ligera.

 

Lealtad (忠诚 – Zhōngchéng)

“Lealtad es cosa que dirige a todos los hombres en todos sus hechos para que hagan siempre lo mejor” Alfonso X el Sabio

Este es un valor muy tradicional, especialmente en las artes marciales y el wushu no es una excepción. La lealtad es la base de la confianza. Los maestros de las escuelas basadas en valores tradicionales de la cultura china exigen la mayor de las lealtades a sus alumnos. Esto en general significaba seguir las instrucciones sin hacer preguntas y no ir a otras escuelas o profesores, especialmente sin el permiso de tu maestro. La lealtad está construida sobre los cimientos de la obediencia a tu maestro. La obediencia es un prerrequisito para el aprendizaje. Si sinceramente deseas aprender, debes deshacerte de la falsa dignidad. Debes inclinarte ante tu profesor, tanto física como espiritualmente. Sólo así se abren las puertas de la confianza. Un profesor no enseñará a quien siempre esté preocupado de su dignidad.

Es posible que esta idea de lealtad hoy en día quede exagerada, pero lo importante es entender la imagen. Por supuesto el alumno se merece un respeto y mantener su dignidad, se puede preguntar en clase, siempre que se haga en el momento adecuado y de una manera respetuosa y visitar otras escuelas o realizar seminarios  puede completar la formación, pero no está de más consultar a tu profesor que puede ser interesante para tu nivel o para tus intereses. Lo lógico es que éste pueda recomendarte opciones adecuadas a tus necesidades.

No obstante, aunque no consideremos en la actualidad el concepto de Lealtad de una manera tan estricta a la original, sigue siendo una gran virtud, especialmente dirigida hacia las personas cercanas, incluido tu profesor. Volviendo a la Humildad, siempre debemos reconocer y agradecer a aquellos que nos han ayudado en el camino entre los que están, por supuesto, nuestros profesores.

 

Moralidad de Mente

Voluntad (意志 – Yìzhì)

“La voluntad puede y debe ser un motivo de orgullo mucho más que el talento”. Honoré de Balzac.

Hace referencia a fuerza de voluntad o determinación. Está determinada por el enfoque de la mente a una tarea específica. Evidentemente esto se aplica en términos de entrenamientos duros y prolongados. Es importante entender que la voluntad hace referencia a un aspecto mental y no debe ser confundido con los valores que le siguen. Como dijo el campeón y leyenda del Wushu Zhao Changjun en la revista Kung Fu Magazine en un artículo llamado “Donde el Wushu empezó a ir mal”, “… si quieres seguir el camino del guerrero, tu maestro y tu debéis desarrollar la fuerza de voluntad. Dos o tres años no son suficientes. El camino marcial no es ni rápido ni corto”. Muy a menudo, los estudiantes que se muestran más ansiosos por aprender al principio abandonan antes, mientras que aquellos que controlan sus ansias duran más tiempo.

 

Resistencia (忍耐 – Rěnnài)

“Soporta y resiste: ese esfuerzo te será muy útil un día”. Ovidio

La resistencia no debe ser confundida con la determinación. Ambas son un producto de la fuerza de voluntad. La determinación es un aspecto mental, la resistencia es la capacidad de soportar el sufrimiento y pude ser tanto mental como físico. Es un valor que se desarrolla tras el trabajo duro y puede ser llevado a cualquier situación de la vida real.

 

Perseverancia (毅力 – Yìlì)

“Ninguna encina se derrumba al primer hachazo; una gotera quiebra la peña más dura”. José Ortega y Gasset.

Es otro producto de la voluntad pero no debe ser confundida con determinación ni con resistencia. La perseverancia es la voluntad de continuar los esfuerzos de uno frente a la adversidad. Es una aplicación de la fuerza de voluntad. Consigue que el foco y la determinación de la voluntad se mantengan hasta la meta. De todas las características de la moralidad de mente, la perseverancia es la pieza clave del “gongfu” (功夫) o kungfu como más se le conoce en occidente, que representa la idea de una habilidad alcanzada a través de mucho tiempo y esfuerzo.

 

Paciencia (恒心 – Héngxīn)

“Solamente aquellos que tengan la paciencia de hacer a la perfección lo trivial, podrán adquirir el hábito de ejecutar lo difícil con facilidad”. Friedrich von Schiller.

De nuevo, no debe ser confundida con perseverancia, la disposición a realizar un esfuerzo continuo, o la resistencia, la habilidad de asumir dificultades, o voluntad, como foco y determinación, pero también es un producto de la fuerza de voluntad y una virtud en sí misma. Consiste en la disposición para esperar una cantidad indeterminada de tiempo para conseguir algo. Se debe entender que las cosas buenas no llegan en un corto periodo de tiempo, las habilidades tienen sus tiempos para desarrollarse. Por muy capacitada que sea una persona, aunque parezca que capta las técnicas con facilidad, debe seguir un proceso para integrarlo todo. Yang Chengfu comenta en “La práctica del Tai Chi Chuan”, “Si un estudiante realiza un esfuerzo para realizar un día de práctica, él o ella consiguen los éxitos de ese día de trabajo. Pero sobre meses y años uno naturalmente puede acumular pericia”.

Aunque estamos diferenciando entre resistencia, perseverancia y paciencia, debemos entender que todas son manifestaciones de la voluntad

 

Valentía (勇敢 – Yonggan)

“Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe; pero jamás el que abandona el combate”. Thomas Carlyle

Esta cualidad es complicada de traducir a nuestro idioma. En muchas ocasiones se muestra como coraje, pero este término en castellano muchas veces está relacionado con ímpetu o ira. La valentía viene de entender a través de la sabiduría las necesidades de una situación y tomar la decisión de enfrentarse a ellas. El coraje o el arresto es algo más emocional. La valentía no es no tener miedo, eso es irracional, sino superar el miedo y dar un paso al frente. El coraje debe tener sus raíces en la valentía. Sin su conocimiento, resulta ciego y peligroso.

Aunque este concepto se suele tener en consideración a ser capaz de enfrentarse a un desafío físico, el principal miedo contra el que debemos luchar cada día es el miedo al fracaso.

 

 

Me gustaría concluir con que todas estas ideas no son nada nuevo. Sólo pretendo hacer una llamada de atención. Es muy habitual que la práctica del Wushu en nuestros días prime más el foco en la parte física y en la adquisición de habilidades, pero esto hace que no se diferencie de cualquier otra actividad deportiva, quedándose en la superficie de lo que las artes marciales nos pueden aportar. El Wude es fundamental en el Wushu en cualquiera de sus estilos. De hecho, es parte de la cultura que los impregna. Eleva la práctica a algo superior y hace que una persona sea un gran practicante, independientemente de su capacidad técnica.

No pretendo predicar ni convencer. Yo soy el primero que debo luchar cada día contra inseguridades, perezas, soberbias e impaciencias. Pero cada batalla que gano es gracias a ese espíritu de tratar de ser mejor cada día… y esa batalla no tiene fin.

Espero que leer esto te ayude a entender el Wude y puedas sacar algo de aquí. Ese entendimiento nos hará no sólo mejores practicantes de artes marciales, sino lo que es más importante, mejores personas.

 

“Si el corazón es recto, el boxeo será justo. Si el corazón es malo, el boxeo será nefasto”

“Quien venga a estudiar el arte debe primero observar la etiqueta, quien venga a aprender las técnicas marciales debe primero adquirir la virtud”

 

 

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