Un cuento chino para pensar

Facebooktwittergoogle_plusmail

En ocasiones los practicantes de Taijiquan o de Qigong sufren de cierta pereza para profundizar en los contenidos teóricos que sustentan la práctica. Prefieren quedarse en la comodidad de la simple ejecución de las rutinas aprendidas. Evidentemente practicar sin conocer las bases es mejor que no practicar, pero ¿podemos sacar más partido a nuestro entrenamiento?

Hay una antigua historia en China acerca de un anciano que tenía la capacidad de transformar un pedazo de piedra en oro. Un día se le acercó un niño y el anciano le dijo “¿Qué quieres, oro? Puedo darte todo el que quieras”. El niño contestó “Maestro, lo que quiero no es tu oro. ¡Lo que quiero es tu secreto de transformar la piedra en oro!” Cuando tienes sólo oro, lo puedes gastar y volver a quedar pobre. Si tienes el secreto de crear oro, nunca serás pobre.

De la misma manera, cuando practicamos Taijiquan o Qigong, no queremos que nos den sólo “el oro”, queremos comprender la teoría y los principios que lo sustentan, de esta manera no sólo se reducirá el tiempo reflexión y práctica, sino que también nos capacitará para seguir aprendiendo otros materiales de manera más eficiente.

Facebooktwittergoogle_plusmail