Rituales, crecimiento personal y Qigong

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Según el pensamiento chino, el ritual, o rito (“li”) no está necesariamente relacionado con una ceremonia religiosa sino que acompaña a la noción de “conducta adecuada”. Puede ser entendido como costumbres, maneras, etiqueta, forma adecuada, etc. También podríamos llamarlos las “reglas del arte”. Está fuertemente unido al concepto de “Virtud de la armonía” en el sentido de sentir una buena armonía con nuestro propio ser, pero también armonía con el mundo, con otros seres humanos y la sociedad.

Otro de los textos confucionistas clásicos, a parte del I Ching es el “Libro de los Ritos”. No es necesario observarlo detenidamente para darse cuenta de que no trata sobre rituales mágicos sino que resulta ser una amplia guía de un amplio catálogo de protocolos y antiguas costumbres.

Si relacionamos el concepto de rito con las formas de Qigong podemos ver que estas sin duda son un cierto tipo de ritual desde el punto de vista del Qi. Podemos encontrar literatura hablando sobre el Qigong en otras actividades como por ejemplo cómo pueden ser Qigong en la escritura, la pintura, o a través del baile u otras actividades. Incluso podemos encontrar Qigong del Golf o el Qigong en la cocina. En algunos casos esto se interpreta de una manera muy esotérica, tratando de imbuir la técnica de misticismo, pero en realidad no es el propósito de este concepto, de hecho es lo opuesto.

Definamos más claramente un acto intencional y un acto ritual. En la magia esotérica occidental se dice que “cualquier acto intencional es un acto mágico”, y ese acto mágico es “el arte o ciencia de causar un cambio de acuerdo a la voluntad”.  Por lo tanto, podemos suponer que cualquier acto intencional es un acto en el que está dirigiendo la voluntad.

Entonces, lo que marca la diferencia entre un acto “intencional” y un acto “ritual” es que un acto ritual es dirigir la voluntad dentro de una determinada forma. Cualquier práctica que tenga una técnica no es solo un acto intencional, sino un acto ritual. Esta es la forma de entender los “ritos” en el contexto de Qi Gong.

Lo que esto significa es que si te levantas por la mañana y te lavas los dientes, y la práctica de cepillarte los dientes se hace de cierta manera, por ejemplo, te sitúas frente al lavabo, abres el grifo con la mano izquierda mientras sostienes un vaso con la derecha, levantas el vaso hacia labios y viertes un poco de agua en la boca, aclaras la boca y lo escupes de nuevo en la pila, dejas el vaso y tomas el cepillo de dientes, abres la pasta de dientes, pones una cierta cantidad sobre el cepillo, lo introduces en la boca en la boca y frotas de cierta manera en particular, enjuagas tu boca otra vez, aclaras el cepillo de dientes y lo guardas; entonces puedes decir que tienes una “técnica” para cepillarte los dientes. Pero esto no es un ritual, a menos que también lo estés haciendo como un acto intencional. Tan pronto como estés haciendo exactamente esta misma técnica, tal como siempre lo hiciste antes pero ahora como un acto intencional, con consciencia, se convierte en el Ritual de Cepillado de Dientes.

Esto es lo mismo con innumerables cosas que haces en tu vida ordinaria. Tienes técnicas para todo tipo de cosas ordinarias que realizas a lo largo del día que a menudo se realizan de forma mecánica, específicamente como una forma de evitar prestar atención mientras lo haces. Funcionamos en modo “automático” debido a lo familiarizado que estamos con estas técnicas.

En Qi Gong, Qi es una medida de la dirección de tu Voluntad. Se trata como una sustancia, no como algo invisible o sólo como un efecto mental, sino que se entiende como parte de nuestra existencia material. Cuando hacemos algo como un acto intencional, estamos dirigiendo el Qi. Si estamos haciendo alguna técnica de una manera mecánica, no estamos dirigiendo el Qi a estas actividades. Pero tan pronto como hacemos esa técnica de una manera conscientemente intencional, estamos dirigiendo el Qi: una actividad mecánica se convierte en una actividad Ritual. Esta dirección de Qi realmente no requiere ningún esfuerzo especial por nuestra parte aparte de la intención consciente.

Si estamos tratando de cepillarnos los dientes, pintar, jugar al golf, preparar el desayuno o cualquier otra cosa, mediante alguna técnica, ya sea ordinaria o de alguna manera elegante o ceremoniosa o inusual, no podemos hablar de Qi Gong, si se realiza de manera mecánica. Pero se puede decir que es “Qi Gong de cepillarse los de dientes” o “Qi Gong de pintar” o “Qi Gong de golf” o “Qi Gong de cocina” si lo hacemos con una técnica y forma y además ¡también lo hacemos intencionalmente!

Las personas a menudo entienden este concepto de manera opuesta. No se trata de recitar algún tipo de mantra o visualizar algo o hacer movimientos enrevesados o tratar de dirigir algo mentalmente, mientras se realizan las tareas ordinarias. Se trata de hacer estas cosas ordinarias con orden y estructura, con armonía y equilibrio, y con la Conciencia Activa y, por supuesto,  con intención. No debemos de tratar de mistificar las actividades ordinarias, sino comprender que todo tipo de cosas ordinarias pueden ser místicas, pueden ser parte del crecimiento personal y la iluminación, simplemente haciéndolas conscientemente.

Y por tanto, siguiendo este razonamiento, el Qi Gong no es algo separado de lo ordinario, sino todo lo contrario. Nuestra vida ordinaria no necesita añadir técnicas que nos permitan alcanzar la iluminación sino que nuestras prácticas para el crecimiento personal deben integrarse en nuestras vidas cotidianas. No necesitamos separarnos de la existencia ordinaria para encontrar lo mágico, tenemos que unir nuestra Voluntad a lo ordinario.

 

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