La respiración

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La respiración es una función vital para cualquier ser vivo y por eso su importancia es fundamental en la práctica del qigong o del taijiquan. Existen numerosos métodos para ejercitarla poniendo énfasis en la inspiración o espiración, uso de nariz o boca, emisión o no de sonidos, duración de sus fases, movimientos del tórax, etc. Cada sistema tiene sus beneficios y el practicante debe elegirlo en función de sus objetivos.

Cuando hablamos de regular la respiración hablamos de un concepto que no sólo engloba el uso mecánico del diafragma y la musculatura inspiradora, sino de algo que además estimula la circulación energética y de la sangre.

En el qigong de salud la respiración debe responder a un proceso natural. Debe primar un proceso de liberación que dé soporte al movimiento y a la mente en vez de un control que provoque tensión y restricciones. Por tanto, siempre evitaremos forzar la respiración alargando en exceso la inspiración, forzando apneas o movilizando en exceso el abdomen. No se deben forzar las etapas de aprendizaje. Poco a poco el cuerpo irá estando preparado para superar las distintas barreras que vayan surgiendo en nuestro desarrollo como practicantes de qigong. No debemos nunca sentir exceso de cansancio, mareos o taquicardias ya que eso son síntomas de una mala práctica o un aprendizaje inadecuado. Si se diera el caso, es mejor dejar de practicar y revisar lo que se está haciendo para evitar el error. A continuación mostramos algunos de los métodos más comunes de trabajar con la respiración.

 

RESPIRACIÓN NATURAL

Es el tipo de respiración que hacemos en nuestra vida diaria de manera inconsciente y por donde debemos empezar en nuestro aprendizaje. Al observarla durante la práctica del qigong podemos ser conscientes de sus desequilibrios y tratar de subsanarlos de manera que sea suave y equilibrada.

Según los criterios taoístas, esta respiración debería ser:

  • Profunda: no debe ser superficial o clavicular. La respiración debe bajar por el tórax moviendo el diafragma.
  • Larga: o lo que es lo mismo, lenta. El proceso de inspiración y espiración llevan un tiempo, cada vez mayor según aumenta la relajación.
  • Proporcionada: la inspiración y espiración duran un tiempo similar.
  • Filiforme: el caudal respiratorio debe ser fino, como un hilo.
  • Sutil: no debe ser brusca ni agitada, no debe ser audible.
  • Suave: no debe suponer ningún esfuerzo al realizarse.

Hacer cumplir estos requisitos en nuestra respiración natural debe ser el primer objetivo del practicante antes de realizar cualquier otro tipo de respiración. Además, debe ser la respiración que debemos realizar en caso de que nuestra práctica de ejercicios más avanzados nos provoque alguna dificultad para evitar posibles efectos adversos de una mala práctica.

RESPIRACIÓN ABDOMINAL

Podemos distinguir dos métodos, la respiración abdominal natural y la invertida.

En la respiración abdominal natural, por la acción del diafragma al descender cuando se realiza la inhalación, toda la faja abdominal se dilata sobresaliendo, es decir, sale el abdomen. Al mismo tiempo, se relaja el suelo pélvico abriendo de manera consciente el espacio para el dantian . Al exhalar, por la elevación del diafragma, la faja abdominal regresa a su posición, al igual que el suelo pélvico. Mediante este trabajo ayudamos al dantian a aceptar y trabajar con la energía.

Este método es muy habitual en práctica del qigong y el punto de partida para empezar a trabajar con la respiración. Debemos aprenderlo de manera progresiva. Una progresión correcta incluiría los siguientes pasos:

  1. Empezar a sentir la respiración natural para alcanzar un estado de relajación.
  2. Pasado un tiempo llevamos la atención a la parte inferior del abdomen, tratando de relajarla y sentir, que no forzar, el movimiento de ensanchamiento y contracción.
  3. Posteriormente, inspiramos por la nariz suavemente de manera inaudible, soltando la tensión del cuerpo y dilatamos el abdomen lentamente siguiendo su tendencia de movimiento.
  4. Al sentir la plenitud del abdomen se detiene sin forzar la respiración durante dos o tres segundos sin forzar.
  5. Finalmente se relaja la presión abdominal y siguiendo su tendencia de movimiento, se contrae muy suavemente sin tensión, dejando que salga el aire sin emitir ningún sonido.

Pasado un tiempo de práctica podemos empezar a incluir en el trabajo los siguientes cambios:

  • Al inspirar por la nariz, la lengua toca el paladar y mientras que se relaja y dilata el abdomen, se suelta la tensión del suelo pélvico. Al soltar el aire, se abre la boca sin tensión, se deja caer la lengua y mientras el abdomen se contrae, se realiza una compresión suave hacia arriba del suelo pélvico permitiendo una espiración suave, larga, profunda y relajada.
  • Con la práctica, al realizar la inspiración, sentiremos como el cuerpo entero se llena de aire, alcanzando la punta de los pies y de las manos, sintiendo una plenitud en todo el cuerpo.

En la respiración abdominal invertida se realiza un proceso opuesto al anterior. El abdomen es absorbido hacia dentro al inhalar, como si el ombligo quisiera juntarse con las vértebras lumbares y el suelo pélvico se contrae con suavidad. Al soltar el aire, el abdomen regresa a su posición natural y el pecho y el suelo pélvico se relajan. Se debe evitar cualquier tensión y mantener la respiración con las características de la respiración natural.

Este tipo de respiración puede no ser recomendable para practicantes inexpertos y debemos no tratar de forzar el progreso. Una progresión correcta para iniciarse en su práctica sería:

  1. Inspirar por la nariz, la lengua toca el paladar. Se comprime de forma clara pero suavemente el abdomen, empujando la pared abdominal hacia la columna, especialmente la parte inferior, junto al ombligo. A la vez, se eleva el suelo pélvico, tratando de generar una sensación de succión.
  2. Se detiene la respiración sin forzar durante dos o tres segundos.
  3. Se abre la boca sin tensión, dejando caer la lengua. Se relaja la pared abdominal y el suelo pélvico para que vuelvan a su posición original.

Cuando se vaya dominando este trabajo, podemos incluir las siguientes modificaciones:

  • Al inhalar, ponemos la atención en el movimiento vertical del suelo pélvico, sintiendo como se eleva el perineo, genitales y ano provocando una sensación de succión hacia arriba y provocando una elevación de la energía desde el suelo pélvico hacia el dantian medio. Al soltar el aire el descenso vertical del suelo pélvico por la relajación nos ayuda a percibir el descenso de la energía desde el dantian medio hacia el inferior y perineo.
  • Con un nivel más avanzado se pone la atención en el movimiento horizontal del abdomen. La inspiración continuará hasta que el movimiento físico hacia el interior y hacia atrás resulte imposible, pero como siempre, sin tensión muscular ni respiratoria. Al espirar se suelta la musculatura de toda la faja abdominal: abdominal, costados y parte lumbodorsal. Sentimos el ombligo apartándose de la columna hasta regresar al punto de partida. Este tipo de respiración es muy poderosa y genera una gran cantidad de energía.

CIRCULACIÓN DE LA RESPIRACIÓN

Este tipo de respiración requiere más entrenamiento. El método consiste en guiar la respiración haciendo que realice una órbita siguiendo los meridianos de Du Mai y Ren Mai . Se comienza concentrando la exhalación en el abdomen. Se comienza a inhalar, relajando la pelvis y el suelo pélvico y dejamos que se abran las lumbares. La inhalación sigue elevándose por la columna dejando que se abran todas las estructuras hasta llegar al ápice de la cabeza. Allí da la vuelta y se comienza la exhalación. Según va bajando, va relajando y hundiendo. Se relaja cara, cuello, hunde el esternón y finalmente se vuelve a concentrar en el abdomen, preparándose para iniciar un nuevo ciclo.

Para aprender este método primero hay que trabajar el posicionamiento de la respiración de manera aislada en todo el circuito, es decir, ser capaz de hacer una respiración completa movilizando el abdomen, el esternón, las lumbares, las dorsales,… Dominar los tipos anteriores de respiración resulta de gran ayuda.

Cuando se es capaz de movilizar cada parte, se practica la inhalación en las lumbares y la elevación a las dorsales, dejando luego que relaje en la exhalación. Se hará lo mismo con abdomen y esternón.

Pudiendo hacerlo en el frente y en la espalda, se combinan los dos ejercicios uniéndolos por el suelo pélvico. Se inhala elevando por el frente, baja exhalando y relaja el suelo pélvico. A continuación se inhala elevando por la espalda y se baja exhalando, relajando de nuevo el suelo pélvico y lanzándolo hacia el frente.

Finalmente cerramos el ciclo. En una primera aproximación al cierre, cuando el aire se eleva por la espalda al inhalar, al llegar a las cervicales, dejamos que pase hacia delante por la base del cuello, sin salirnos del tórax. Cuando se tenga más domino del ejercicio, la sensación debe ser de elevar la respiración hasta lo alto de la cabeza.

Este ejercicio se puede hacer en los dos sentidos.

 

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