El té nos aporta innumerables beneficios

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Cuando se comenzó a consumir el té hace varios miles de años era usado como medicina. No fue hasta las dinastías Tang y Song (618 – 1279) cuando empezó a popularizarse como bebida.
A Shennong, uno de los personajes mitológicos chinos a quien se le considera el transmisor de los conocimientos sobre agricultura y el uso de hierbas medicinales al pueblo chino, se le atribuye la historia de que para poder conocer las propiedades de las plantas probó cientos de ellas para así averiguar cuáles eran las adecuadas. Debido a este “método científico” muy a menudo enfermaba por la ingestión de toxinas. Se decía que así encontró que las hojas de té eran buenas para desintoxicarse.

Lu Yu (733-804), el “Santo del té” de China escribió en su monografía “El Clásico del Té” que no sólo aplaca la sed y disipa el calor, sino que también eleva el espíritu, alivia el dolor de cabeza, los ojos secos y el malestar en los miembros y articulaciones. Es el más adecuado para las personas que son “frugales y hacen grandes progresos en el cultivo personal”.

Se han hecho gran cantidad de estudios en la actualidad para determinar los componentes del té y sus aportes a la salud. Los principales elementos que podemos encontrar en las hojas de té fresco, a parte de un 75% de agua son polifenoles, ácidos orgánicos, vitaminas, especialmente vitamina C en el té verde, alcaloides, como la teína y aminoácidos.

Los polifenoles del té pueden eliminar radicales libres. Tienen propiedades anti-edad, anti-radiación, anti-cancerígenas y antibacterianas.

Pero aunque en todos los tés podemos encontrar beneficios, cada tipo de té tiene diferentes propiedades. Según Chen Ke, un especialista en Medicina Tradicional China experto en té afincado en Beijing, cada té tiene una función medicinal diferente. Algunos son más efectivos porque son más potentes. Los tres más fuertes son el té pu’er de hoja larga, el Fenghuang Dancong y el té de roca (prensado) oolong fuertemente tostado del norte de Fujian.

Uno debería tener también en cuenta el momento del año y su condición física cuando elige el té que va a beber. Zhao Ying-li, un estudioso del té, escribió en su libro “Sabiduría de beber té” que cada estación tiene sus tés recomendados. En primavera el Hígado necesita ascender por lo que serán recomendables infusiones muy aromáticas que ayuden a ese propósito como el Fenghuang Dancong, también conocido el oolong del Fénix de Guangdong o algo más asequible para el público general, el té de Jazmín. Para disipar el calor y calmar la sed en verano está recomendado el té verde, aunque también se puede probar el Tieguanyin, un oolong del sur de Fujian, oolong de las montañas altas de Taiwán o un pu’er crudo envejecido más de tres años. Para otoño lo aconsejable es un té en piedra, fuerte y aromático. Finalmente para invierno, que hay que calentarse un té negro o un pu’er maduro.

El té vede y el té blanco tienen una naturaleza relativamente fría y son adecuados para aquellos con constituciones fuertes o que sientan calor todo el tiempo. El té oolong es medio fermentado y resulta ideal para la mayoría de la gente. El té rojo es relativamente caliente y también es adecuado para aquellos con un estómago delicado. El té negro, que es bastante caliente es mejor cuando está envejecido y ayuda al cuerpo a digerir la grasa, especialmente después de haber comido carne.

Pero es necesario resaltar que a pesar del gran número de beneficios en la salud, los bebedores habituales de té especialmente fuertes necesitan reponer sus reservas de calcio y consumir carbohidratos. Esto es debido a que en teoría, los ácidos orgánicos del té pueden reaccionar con el calcio y dificultar la habilidad del cuerpo para absorberlo.

Por otro lado el consumo de gran cantidad de teína de los tés más fuertes como el oolong o el pu’er puede disminuir rápidamente los niveles de azúcar en sangre y causar debilidad en las articulaciones e incluso mareos. Este estado se conoce como la “borrachera del té”.

Algunas personas también se quejan de no poder dormir bien después de tomar té por la noche. Esto es causado por la teína. No obstante hay tés como el negro o los pu’er madurados cuya cantidad de teína es mínima debido a sus niveles de fermentación. Este tipo de tés, por lo tanto, pueden tomarse por la noche para ayudar con las digestiones y por lo tanto, a dormir.

Como en todo, podemos encontrar beneficios y problemas, pero con un poco de conocimiento y sabiendo qué tomar y en qué momento, los beneficios del consumo de té son enormes.

La principal dificultad es encontrar tés de calidad en España aunque poco a poco van apareciendo comercios especializados en los que ya se puede empezar a encontrar alguna cosa.

¡Salud!

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