Cuento chino 2

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Un estudiante se quejaba constantemente a todo aquel que se le acercaba de que su maestro no se ocupaba lo suficiente de él. Otros alumnos avanzaban más deprisa y era porque no le prestaba la suficiente atención ni estaba pendiente de el para que mejorara.

El maestro, al tanto de la situación, se acercó al alumno, le pidió disculpas reconociendo su error y como desagravio le invitó a comer. Sentó al alumno en el lugar de honor de la mesa y sirvió la comida. El estudiante no se creía lo que veía y no cabía en sí de gozo viendo que el maestro quería cambiar y tomarle en consideración. Con la comida en la mesa, el maestro le dijo al alumno, no te preocupes, déjame que yo te corte la carne, te desmenuce el pescado y te trocee las verduras. El alumno estaba atónito. Una vez preparado todo, el alumno iba a empezar a comer y el maestro le paró diciendo. Sé que no es suficiente lo que he hecho, me gustaría ayudarte más. Por favor, permíteme que te mastique la comida y la trague por ti. El alumno sorprendido y enfadado a la vez dijo, – Pero maestro, si yo no lo mastico y lo trago, no podré alimentarme y obtener el beneficio de los alimentos… El maestro se levantó, le miró fijamente y le dijo: Pues cuando termines de comer, sigue entrenando.

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