Cuaderno de bitácora 7. Simplemente fluye

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Nos acercamos al final del viaje y como siempre vamos apurados porque parece que hay muchas cosas que se podrían profundizar, dar otra vuelta o simplemente entrenar más. Pero si algo hemos aprendido en China en estas semanas es que aquí hay que saber que lo único seguro con los planes es que pueden cambiarse en cualquier momento. Parece que el verdadero origen del taichi no fue el monje Chang Sanfeng viendo como una serpiente evitaba los taques de una grulla mediante movimientos continuos y circulares. El verdadero arte de recibir y neutralizar, el no oponerse a las fuerzas que vienen y saber seguir estando en tu estructura lo debió desarrollar lidiando con los cargos políticos de la época.

En la noche de nuestro penúltimo día, ayer según estoy escribiendo, una de las responsables del complejo en la montaña vino a contarnos que la vicegobernadora de la provincia de Shangdon (100 millones de habitantes, más del doble que España) iba a hacer una visita al hotel para conocerlo ya que la montaña de Danqingshan se había convertido en la principal atracción turística de la zona en estos últimos tiempos. Dado que una de las principales actividades del hotel, a parte de dar cobijo a numerosos eventos de empresas para hacer el cabra en la montaña y hacer equipo, es el taichi, querían tener unas exhibiciones como atracción para los políticos y séquito. Sin problemas. Llevábamos a nuestras espaldas ya en estos días 5 demostraciones así que aunque en un principio supusiera perder algo de entrenamiento, era una oportunidad para tener otro tipo de experiencias.

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Hasta aquí todo bien, el problema es que por lo visto, lo normal es que el político anuncia su intención de ir, pero puede ser que si o que no. Tampoco se sabe cuando. Parece que puede tener una preferencia por una hora, pero la cosa puede cambiar. Esto implica que dado que cuando entre el gerifalte tiene que ver gente practicando, tenemos que estar en modo demostración desde 15 minutos antes de la hora prevista hasta cuando se digne a aparecer.

El tiempo extra que tenemos para organizar algo mientras se retrasa nos viene de fábula en un principio. Los contenidos de la exhibición están muy claros, siempre un grupo haciendo formas individuales en la parte de atrás en el frente dos personas trabajando ese elemento en parejas. Dedicamos tiempo a practicar puestas en escena, gestión de espacios, control de ritmos, todo empieza a salir muy fluido, ya estamos en modo profesional. Pero nadie aparece. No hay noticias. Nadie sabe nada. La mañana va avanzando y hoy ha coincidido que amaneció con una niebla densa que no frenaba las puertas y con calor por lo que todo el hotel estaba como un baño turco, lleno de empleados dando al mocho y a la bayeta para ir secando el suelo que estaba empapado por la condensación. Por supuesto nosotros estábamos empapados, deshidratados y cansados de esperar. Pero nada pasaba. Repetíamos de nuevo. Variábamos algo. Se acercaba la hora de la comida.

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Por fin hay noticias. La vicegobernadora debía venir con hambre, así que iba a prescindir de vernos de momento, iba a pasar directamente al salón comedor privado donde le esperaban los festejos. ¡Pero no pasaba nada! Aquí se fluye. El camino hacia el salón pasa ligeramente de lado por los salones en los que estábamos, así que debíamos seguir practicando para que se viera movimiento y dos personas debían salir a la entrada del hotel y ponerse a practicar allí de forma continua. Santi y Maribel fueron los elegidos, así que allí se plantaron como representantes del hotel y del grupo pero sin saberlo. Honrados con la responsabilidad de ser la imagen de todos pero pensando que les habían castigado y olvidado en la puerta de la calle. Al menos tuvieron oportunidad para practicar hasta la maestría la forma de parejas de sable.

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Una vez que la persona importante pasó de largo y se metió en su comedor, nos dieron permiso para parar, ir a comer y un pequeño descanso, pero debíamos estar preparados para seguir demostrando cuando ella saliera de banquete. Y así hicimos. Empapados en sudor nos dimos un aclarado, ventilamos la ropa y de nuevo al escenario, que la vida del artista es muy dura y parece que la del artista marcial de la farándula más.

Allí seguíamos haciendo nuestra demostración una y otra vez. En frente un grupo de Chen de Practical Method y otro grupo de Hunyuan. Sebastián, el animador del hotel nos acompañaba al didgeridoo y con percusiones, todo estaba genial, todo fluía, pero no teníamos público. O por lo menos no el esperado, que en este país no falta nunca quien se te meta en medio a sacarte fotos o vídeos con el móvil.

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Finalmente salen de la sala de reuniones, miran de medio lado, charlan entre ellos, vuelven a mirar más y finalmente se acercan. Nos miran con más interés y piden conocer a Sam. Con la vicegobernadora iba el alcalde de Rizhao y algunos otros personajes menores, cámaras de televisión, fotógrafos y más gente que algún papel desempeñarían en esa obra. Estuvieron un rato charlando, nos acercamos los alumnos principales a saludar y les estrechamos las manos empapadas en sudor que intentábamos secar en el pijama que estaba todavía más sudado.

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Finalmente decidieron marcharse y en un segundo todo se despejó y ahí nos quedamos, reventados, empapados y tratando de procesar como valorar la experiencia.

Por lo visto esta manera de proceder de los políticos es habitual por aquí. Las agendas deben ser declaraciones de intenciones más que programas a seguir. Hay que ir fluyendo y no agobiarse con los cambios. Aquí nada es eterno y todo lo es.

La verdad es que al final ha resultado un fin de curso especial e interesante. No creo que sea una experiencia fácil de acceder al público occidental en china. Seguro que muchos de los que han estado por aquí han podido ver este tipo de cosas, pero nosotros hemos tenido la oportunidad de verlo desde dentro. Todo es caos, nadie sabe nada, pero si fluyes, si tomas contacto con el suelo y trabajas desde tu centro con intención, súbitamente todo se soluciona. Esto es algo a seguir aplicando cuando volvamos a casa. Y ya no queda nada.

Mañana el último entreno de madrugada y a hacer maletas. Necesito un gazpacho y tortilla de patata ya mismo.

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