Crónica de una tarde solidaria en el Retiro

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El jueves 21 de junio algunos alumnos y profesores del Instituto Movimiento y Salud, Santiago Arnanz, Andrés castellanos y Alicia Martín, realizaron un taller de introducción al taichí para la ONG Solidarios para el Desarrollo. Esta es la crónica de Santiago de la jornada.

La semana pasada dimos un par de compañeros de clase y yo un seminario de taichí muy especial en El Retiro. Organizado por la ONG Solidarios para el desarrollo) recibimos a un grupo de internos en tercer grado de centros penitenciarios de la comunidad de Madrid. Es un colectivo que ya conocía de otro taller hecho dentro de Soto del Real. Aquella vez tuve el prejuicio de entrar en un sitio peligroso pero es una imagen completamente distinta a la realidad que se vive en los centros del estado español, donde según la Red de Organizaciones Sociales del Entorno Penitenciario (ROSEP) “un 50% de personas encarceladas deberían estar en libertad”. Recomiendo que leáis para saber más en este enlace, pues es un tema que creo estamos llenos de ideas preconcebidas y ahí nos ayudan a romperlos.

En el taller nos centramos en que hiciesen ejercicios y rutinas que sean fáciles de recordar para ver si se podían llevar algo de vuelta. Tras explicar un poco la respiración abdominal (de la que esperamos hablarles más de ella en el futuro) pasamos a estirar. Hicimos diversas partes de las ocho piezas del brocado (Ba Duan Jin) llevadas por Andrés que tiene ya experiencia como instructor en diversos grupos, y Alicia que es compañera de las clases en Peñuelas. Ambas explicaron a la asistencia con claridad y soltura. Es cierto que costaron los primeros ejercicios, pero al cabo de un rato era precioso verles prestar tanta atención a los detalles de los movimientos y como intentaban replicarlos. Fue un instante especial que compartíamos en un entorno privilegiado gente que quería pasar su tiempo junta, haciendo ejercicio y pensando únicamente en nuestra respiración. Después hicimos una pequeña forma: apertura, cola del gorrión a izquierda, a derecha y cierre donde trabajaron los pasos de arco y el movimiento de la cadera con el cambio de peso. Para acabar, les mostramos el trabajo de manos sensibles. Este me parece especialmente interesante por lo que es interactuar con otra persona en ese nivel, un trabajo que no busca ningún tipo de lucha, es solo escucha. De nuevo, entregados al trabajo se pusieron en parejas a sostener y descansar, a escuchar y comprender.

Entre sonrisas, cerramos la clase para despedirnos después con abrazos y el propósito de vernos más jueves en Julio. Es una experiencia que rompe muchos muros y prejuicios y de la que me alegra haber participado y que pienso repetir.

Santiago Arnanz

 

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