A  clase se viene a aprender, no a practicar

Facebooktwittergoogle_plusmail

En todos mis años de enseñanza me he dado cuenta de que el principal motivo que frena el progreso del alumno no son sus cualidades físicas o su facilidad para el aprendizaje, sino no saber aprovechar el tiempo de manera adecuada. Esto es debido a un gran error de concepto y es que la mayoría de los asistentes a las clases regulares toma estas como su tiempo de práctica cuando no debería ser así.

Para poder progresar, un estudiante debe exponerse a nuevo material, trabajarlo para ver que dudas y problemas surgen y practicarlo, ya que la repetición es el único camino para dominar algo. En una clase normal el tiempo es limitado por lo que lo que la cantidad de trabajo que se puede desarrollar también lo es. Una clase debería estar centrada en trabajar nuevas técnicas, corregir errores y solucionar dudas, no en repetir de manera sistemática las mismas formas una y otra vez. Paradójicamente, este tipo de pensamiento que está basado en “voy a mi clase a hacer taichí” se complementa con “sólo sigo a mi profesor”, nos lleva a encontrar practicantes que incluso después de años de entrenamiento, no son capaces de hacer las formas en solitario y se quedan limitados a trabajos individuales, sino que además sólo conocen una parte muy superficial del taichí o chikung.

Ya hemos hablado anteriormente de las excusas que nos ponemos para no practicar fuera de la clase y dejé claro que todas sólo sirven para engañarnos a nosotros mismos y justificarnos, aunque sin razón ante el profesor y el resto de compañeros. Hoy vamos a dar unas claves para aprovechar ese tiempo de aprendizaje:

  1. En clase se aprende, en casa se practica. Parece que me repito, pero será que es importante. Como hemos dicho el tiempo es limitado, así que intenta quitar de la clase todo lo que puedas hacer por tu cuenta y aprovecha para todo lo que necesites al profesor o a otros compañeros. No busques o pidas hacer formas enteras a no ser que ese sea un objetivo de trabajo, céntrate en los movimientos recién aprendidos, o en los que se haya ampliado información o tengas más problemas.
  2. Pregunta dudas cada vez que tengas oportunidad. Por supuesto, para tener dudas, hay que haber tratado de practicar y ver qué es lo que me da problemas. Hay mucha gente que se cohíbe de preguntar pensando que van a quedar mal o en ridículo. Todas las dudas son oportunidades para tu profesor para corregir errores y ampliar la información, lo que hará que resulte de interés para todo el grupo.
  3. Experimenta, piensa y relaciona. Cuanto más tiempo de reflexión dediques a tu práctica, mejores conexiones se harán y mayor será tu progreso. Todos los materiales están vinculados aunque muchas veces el alumno tienda a ver todo como piezas independientes. Date permiso para explorar y lleva a clase tus hallazgos para que confirmen o redirijan tus hallazgos.
  4. Si el currículum de trabajo que llevas en clase es muy extenso puede ser que pase tiempo hasta que vuelvas a pasar un material. Es tu responsabilidad mantener esos conocimientos frescos de manera que cuando se vuelvan a retomar, no haya que perder tiempo en volver a enseñar cosas que ya se sabían y poder enfocarse en profundizar esos materiales.

Así que ya sabes, toma las riendas y hazte responsable de tu progreso. Ven a clase a aprender y encuentra tiempo fuera para practicar.

Facebooktwittergoogle_plusmail