8 cosas que te gustará saber si vas a empezar en clase de taichi

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No me digas que no es cierto. La expectación te supera, llevas una semana yendo a comer al chino, peleándote con los palillos tratando de prepararte para la nueva actividad. Quizá aprovecharás el fin de semana para ver Tigre y Dragón y La Casa de las Dagas Voladoras en sesión doble. Preparas la ropa buscando una camiseta con letras chinas aunque ahí ponga sopa de pollo. Lo importante es mimetizarse con el entorno… ¿o no va de eso el taichí?

Cuando uno va a asistir por primera vez a una clase de taichí no sabe bien que esperar. Las imágenes de ancianitos en el parque o de mujeres con ropa de yoga haciendo posturas más o menos armónicas en una playa bajo el sol del atardecer nos dan unas ideas un poco ambiguas de lo que vamos a encontrar. Multitud de cosas rodean esta actividad, filosofía, meditación, tradición oriental, parecen ser las cosas que nos vamos a encontrar, pero algo más habrá cuando mueve a millones de practicantes por todo el mundo. En las siguientes líneas os trataré de contar las cosas que generalmente no te cuentan de una clase de taichí.

Esto cansa.

No es un deporte aunque se practique en gimnasios, pero más te vale tener algo de tono muscular porque si no, las agujetas, sobre todo en piernas, te recordarán esas tardes de sofá. Todas las posturas se realizan con las piernas en ligera (o más) flexión. Hay que mantener la altura durante todo el ejercicio, por lo que hacer una forma se convierte en un ejercicio en el que en ocasiones los muslos pueden pedir clemencia. En función de tu forma física y condición se te exigirá más o menos, pero siempre se debe trabajar sin acomodarse en el “nivel de confort” ¿o cómo si no vas a mejorar tu salud?
Además, aprender a relajar tensiones lleva un proceso y durante el aprendizaje generalmente se tiende a estar más tenso pensando en detalles lo que hace que haya más desgaste. Esto pasará, pero lleva un tiempo.

 

Se entrena tanto la cabeza como el cuerpo.

Hay que estar muy concentrado. Aprenderás muchos movimientos que son muy simples mecánicamente, pero no son sencillos de ejecutar. Habrá que estar atento a lo que haces y no distraerte por lo que hay a tu alrededor. La concentración en el momento presente es fundamental y no estamos acostumbrados ya que normalmente estamos pensando en lo que tendremos que hacer en el futuro o lo que teníamos que haber hecho en el pasado. ¿Qué oportunidad para aprender, verdad?

 

Los comienzos son lentos.

Todo el entrenamiento es una novedad. Habrá que moverse de maneras a las que no estamos acostumbrados, relajar cosas que ni sabíamos que teníamos y utilizar musculatura que creíamos que ni existía y puede abrumar un poco al principio. La buena noticia es que en cuando se comprendan un par de conceptos básicos, todo sigue la misma mecánica y la velocidad de aprendizaje es exponencial. Ten un poco de paciencia y verás resultados.

 

No nos disfrazamos.

No tenemos que ir vestidos de chinos. Hay personas a las que les gusta ponerse el pijama tradicional, vestir con sedas y colores brillantes, pero la realidad es que con unos pantalones cómodos, camiseta y zapatillas es más que suficiente.

 

No hay que poner la música de restaurante chino de fondo para practicarlo ni tener los grandes éxitos del chill-out.

En mi opinión personal, hasta prefiero hacerlo sin música. El ritmo lo marca mi estado interno, no el que me dé un CD. Cierto es que la música es una herramienta y como tal tiene cabida en ciertas situaciones, como dar un ritmo concreto a un grupo para preparar una exhibición o para disminuir ruido ambiental de fondo, pero si se hace un buen trabajo, no es necesaria.

 

¿Vergüenza de qué?

Es cierto que en la práctica del taichí puede parecer que estamos poniendo posturitas, pero todo tiene una función. Los movimientos se hacen de una manera con una finalidad práctica. Tienen que ser grandes y extendidos al aprenderlos para poder entenderlos bien. Estate erguido, hazte grande, disfruta de tu espacio, no sólo tienes permiso, debes hacerlo así.

 

El maestro o profesor no es un ser superior.

Sólo es una persona con más experiencia. No tengas problema en preguntar las veces que sea necesario, pide que te repita las cosas cuando tengas dudas, no tengas vergüenza por quedarte atascado dos minutos después de que te hayan explicado algo. Él pasó por lo mismo en su momento.

 

Esto engancha.

Es muy normal oír al cerrar la clase que alguien dice “¿ya?”. El trabajo es muy variado y el tiempo vuela. Calentamientos, ejercicios técnicos, formas, trabajo con compañeros, armas,… son muchas cosas y la hora vuela. Siempre tendrás la sensación de que te hubiera gustado hacer algo más. No pasa nada, ahí estaremos en la siguiente clase.

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